AGRICULTURA CERTIFICADA

26 Mar 2017

Es la implementación de un Sistema de Gestión de Calidad aplicado a modelos productivos basados en la tecnología de la Siembra Directa.

Incluye un Manual de Buenas Prácticas Agrícolas y un protocolo de uso, medición y registro de indicadores de gestión.

Es la implementación de un Sistema de Gestión de Calidad aplicado a modelos productivos basados en la tecnología de la Siembra Directa.

La Siembra Directa implica la ausencia de laboreo y la presencia de una cobertura permanente del suelo vía cultivos y rastrojos.

La implementación de este Sistema de Gestión permite gestionar los procesos, maximizando la eficiencia en cada uno de ellos, permitiendo la mejora continua y dando garantías a la comunidad de la implementación real y efectiva de Buenas Prácticas que aseguran la calidad e inocuidad de los alimentos.

Los principios de Buenas Prácticas que contempla AC son los siguientes:

No remoción/ presencia de cobertura.

Es la ausencia continua de laboreo del suelo.

Se deja que los residuos de los sucesivos cultivos se vayan acumulando, en lugar de entremezclarlos con la tierra en forma mecánica mediante alguna labor.

Al cubrir el suelo con una capa de residuos o rastrojos, esos rastrojos no se acumulan permanentemente sobre el suelo, sino que son alimento de los micro-organismos del suelo y van formando estructuras microbianas y estructuras mucho más estable de carbono que es el que se transforma en el humus.

De esta manera, se generan suelos más fértiles, reduciendo enormemente la erosión eólica e hídrica en un 90%.

Rotación de cultivos.

Es la secuencia alternada, planificada y ordenada de cultivos en el tiempo y el espacio, permitiendo:

  • Un uso balanceado de nutrientes.
  • Mejores condiciones del suelo.
  • Maximizar la productividad.

Manejo integrado de plagas.

Implica optimizar el control de malezas y plagas de los cultivos con tratamientos adecuados teniendo en cuenta factores económicos, sociales y ambientales.

Manejo eficiente y responsable de agroquímicos.

Consiste en utilizar los productos de menor toxicidad y/o mayor selectividad, respetando los tiempos de carencia y teniendo en cuenta las condiciones climáticas a la hora de realizar cada aplicación; almacenar y transportar de manera segura los productos; utilizar los elementos de protección personal para las aplicaciones; y realizar una gestión responsable de los envases vacíos.

Nutrición estratégica.

Nuestro plan de fertilización debe contemplar la cantidad de nutrientes a aplicar y realizar un uso eficiente por los cultivos.

Gestión de la información ganadera.

Implica cumplir las pautas mínimas de trazabilidad que indica el Servicio Nacional de Sanidad Animal.

Incluye:

  1. Eliminar las conductas agresivas.
  2. No mover más animales de los necesarios.
  3. Mover los animales holgados y en cortes.
  4. Separar categorías.
  5. No mezclar lotes.
  6. Descornar.
  7. Destetar en dos etapas.
  8. No encerrar la hacienda porque sí.
  9. No hacer esperar a los animales más de lo necesario.
  10. Nunca manejar al vacuno en Aislamiento.
  11. Habituar al ganado a la presencia humana.
  12. Trabajar de a pie en los corrales.
  13. Seleccionar y capacitar al personal ganadero.
  14. Revisar, mantener y mejorar las instalaciones.
  15. Monitorear al frigorífico.
  16. No olvidarse del bienestar de los animales.

 

Más Información:

AC – Información General.

Infografía explicativa AC.

Indicadores de gestión.

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